Me gusta febrero y su alma rebelde que lo hace único, diferente e impredecible. El mes de las mimosas en flor con su embriagador aroma, dulce y penetrante; de Cupido y sus flechas de amor; de Carnaval y locura; de un "día fantasma", el 29, con recuerdo especial a las llamadas enfermedades raras.
Febrero habita en la frontera que marca el final del invierno y el despertar de la primavera. Dice un refran que "en febrero, el loco, ningún día se parece a otro".
Por todas estas cosas, y porque fue el mes que me recibió hace ya unos cuantos años, he querido rendirle un humilde homenaje en forma de repaso del sinfín de actividades que nos ha regalado. 😊
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| Deliciosos pestiños elaborados en "La Casita" nuestra, ya famosa, confitería. |
Es la metáfora de la vida, el viaje y el rastro que dejamos al andar. Unas veces pisando fuerte, otras pasando tímidamente de puntillas. Una huella, perecedera e inolvidable, con la magia intangible de lo efímero que nos sorprende a cada paso. 😊